La historia parte del punto donde terminó la primera, con el guionista de historietas parado ante la casa de Juan Salvo, quien olvidó todo al reencontrarse con su familia, y que recibía a Favalli, Lucas y Polsky para jugar al truco.
Luego el guionista se dirige a su casa, perturbado y aún no pudiendo ceer lo que le acaba de pasar: Cuando entra a su casa, él piensa que todo lo que le pasó pudo haber sido una alucinación o un fuerte dolor de cabeza. Se dirige a la silla en la cual él estaba sentado cuando apareció El Eternauta. Todavía le parecía escucharlo. Recordaba que estuvo un día y una noche escuchando la historia de la invasión, de la nevada, de los cascarudos, los gurbos, los manos, los ellos: hasta que de pronto, todo lo sucedido en la primera parte le empieza a girar en la cabeza. En un ataque de pánico e histeria, sale corriendo a la casa de Juan Salvo para decirle lo que pasó entre ellos dos.

