Luis Soto tiene la capacidad de transformar al tiempo en el protagonista vivo y amenazante de cada uno de sus relatos, ejerce la magia de convertir pequeños sucesos cotidianos en angustiosos episodios de locura que causan un total desasosiego al lector.
Desde los Cuentos de amor, locura y muerte de Horacio Quiroga, que no sentía cada palabra de un relato transformarse malévolamente en un segundo eterno, parte de una eternidad sofocante en la cual el final mas que con sorpresa… es recibido con el alivio de un despertar.
Gerardo Bloomerfield (Letras Negras, Monterrey – Méjico, 2004)